Se supone que yo era feliz, bueno yo creía que sí, hasta cierto punto la vida me dijo lo contrario, que capricho y felicidad van de la mano pero no tiene nada que ver, los confundimos como confundimos querer y amar, ese juego de palabras es las q me confunden día a día, las que me atormentan, las que me despiertas sin una razón por la cual seguir aquí, pero vamos sigo respirando...